Retratar niños

Últimamente tengo el gran honor de retratar niños. Y la verdad es que no es nada fácil. Primero viene un niño, dos o varios que no  conoces (si los conoces es mejor – mas facil) y por un tiempo muy corto tienes que ganar su confianza y amistad. En el mismo tiempo  tienes que entrar en su mundo y encontrar tu papel como actor secundario. Y cuando el niño te permite  entrar en su mundo y te  acercas a el, es el momento oportuno de sacar la cámara, dirigir la situación y hacer las tomas. No siempre puedes conseguir esto. Aveces el niño viene cerrado y no permite a nadie que se acerce. En estos momentos, si es mas grande no colabora, se queda aburrido y quere terminar lo mas pronto posible. Luego en la edición de las tomas el estado del niño influye sobre ti y si es aburrimiento olvídate de hacer algo especial. Pero si ya estas en su juego y en las tomas que has echo has cojido el brillo de los ojos, la sonrisa, la mirada y etc., luego en la edición sigues el juego con el niño. Da igual que en este momento no está presente. Esto me paso con este niño. Como que juntos estuvimos en el País de las Maravillas